Práctica: cómo escribir un texto argumentativo



Aunque ya hemos visto la teoría sobre la redacción de un discurso argumentativo, vamos a abordarlo de una forma práctica en torno a la siguiente pregunta:

  • A la hora de encaminar el futuro profesional de una persona ¿Qué es lo más importante? Vocación, salario o prestigio.

Hacer un esquema previo

Aunque se pueden hacer diferentes tipos de estructura, lo recomendable es seguir el sistema de estructura encuadrada planteando un esquema general de partes con introducción, cuerpo argumentativo y conclusión. Pensemos previamente y hagamos un esquema con cada una de estas partes:

1. Introducción: Creo que hay que tener en cuenta que la profesión sirva para mantenerse económicamente, pero sin descartar que te guste.

2. Cuerpo argumentativo:
  • Argumento 1: condicionante de notas y plazas. Universidad y ciclos de formación profesional.
  • Argumento 2: carreras sin salida profesional o sin empleo en España.
  • Argumento 3: hablar de los profesionales frustrados.


3. Conclusión: estudia algo que te haga feliz, pero no cualquier cosa que te haga feliz, baraja varias opciones, sondea los pros y los contras y elige lo más adecuado para tu futuro, tanto económico como vital.

Redacción del artículo argumentativo

Una vez que tienes el esquema te resultará más sencillo redactar el artículo, tendrás que conectar las ideas, desarrollarlas, distribuirlas en párrafos que no sean desiguales y haciendo un mayor uso de la impersonalidad. Así me ha quedado. No te olvides tampoco ponerle un título:

La gran decisión del futuro profesional

Es innegable la importancia que tiene estudiar, ya que lo que una persona haga en sus años de estudiante marcará su futuro profesional y toda su vida de adulto. A la hora de elegir carrera u otro tipo de formación hay diferentes elementos que un joven, que puede que no tenga la información suficiente, debe tener en cuenta para acertar en una decisión tan compleja: estudiar una carrera con salida profesional, que le de acceso a un buen salario, pero que también le guste alcanzándole la nota para hacerla. Yo creo que hay que tener en cuenta todos estos factores y no cerrarse a una única opción.

En primer lugar, creo que para acceder tanto a una carrera universitaria o un ciclo de formación profesional, el límite de plazas y las notas de corte suponen un condicionante importante. Esto es muy similar a lo que ocurre en el mercado laboral, ya que para un único puesto de trabajo hay que enfrentarse a muchos candidatos, por lo que pasar esta criba en el paso a la formación superior es en parte necesario y un condicionante antes de que un joven se plantee si estudia lo que le gusta o lo que más salidas tiene.

Por otro lado, antes de seleccionar una carrera, habría que sondear cómo está el mercado laboral en nuestro entorno. Siempre se ha dicho que las filologías o la investigación no tienen muchas salidas profesionales en nuestro país e incluso no gozan de mucho prestigio, por lo que si optamos por este tipo de formación podemos vernos encaminados a irnos de España o a la única salida de hacer unas oposiciones, lo que alargará todavía unos años más el tiempo de estudios. Asimismo, hay otras profesionales como las artísticas que difícilmente dan de comer, por lo que afrontarlas como actividad central de nuestra vida puede ser arriesgado.

Sin embargo, no podemos olvidarnos de que para ejercer una profesión es importante la vocación. Son muchas las quejas que ocasionan profesionales a los que no les gusta su trabajo. Desde profesores que no disfrutan con sus clases, a administrativos que están deseando que llegue la hora del desayuno para dejar la oficina o aquellos a los que les pesa tener que trabajar fines de semana y festivos en un empleo que no les llena. Una persona hasta jubilación tiene que pasar una media de 40 años trabajando y hacerlo en un puesto que te guste es importante para que se hagan llevaderos.

En conclusión, a la hora de elegir formación, hay que barajar por igual tanto la salida profesional como el agrado que supone dicha carrera o ciclo, ya que ambos factores serán importantes en el futuro. Mi propuesta es que, una vez que sepamos que podemos pasar la criba inicial de la nota de corte, tengamos en cuenta las ventajas e inconvenientes de las distintas posibilidades y que se tome una decisión con argumentos, aunque la vida suele dar más de una oportunidad y rectificar siempre será posible.

¡No te asustes si ves este artículo muy largo! Tiene 600 palabras y en Selectividad piden de 200 a 250 palabras, pero ¿a que se pueden escribir perfectamente? Reduciendo los argumentos y agrupándolos en un único párrafo tendrás el artículo perfecto para el examen.