Vulgarismos: qué son y 100 ejemplos de palabras y expresiones incorrectas

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Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como “haiga lo que haiga”, “dijistes eso ayer”, “hubieron problemas”, “contra más lo pienso”, “me se ha caído” o “voy a comprar cocretas”. Son formas frecuentes en la lengua oral, pero eso no las convierte en correctas.

Los vulgarismos son usos que debemos evitar porque se apartan de la forma aceptada por la lengua culta. No son simples coloquialismos ni variantes igualmente válidas: son incorrecciones que conviene reconocer y sustituir por la forma adecuada.

Esto no significa despreciar al hablante. Nadie vale más o menos por cometer un error lingüístico. Todos heredamos expresiones familiares, locales o populares, y todos podemos equivocarnos al hablar o escribir. Pero aprender lengua consiste precisamente en mejorar nuestra expresión, ampliar nuestros recursos y corregir aquello que no es adecuado.

Por eso, la actitud correcta no es burlarse de quien dice haiga, dijistes o me se ha olvidado. La actitud correcta es enseñar que lo adecuado es haya, dijiste y se me ha olvidado.

La norma no debe usarse como arma de desprecio, sino como herramienta de mejora.

Qué es un vulgarismo

Un vulgarismo es una palabra, expresión o construcción propia del habla popular que se considera incorrecta, impropia o poco recomendable en la lengua culta.

El Diccionario de la lengua española define vulgarismo como un “dicho o frase especialmente usada por el vulgo” y lo relaciona con voces como barbarismo, vulgaridad e incorrección.

Por tanto, cuando hablamos de vulgarismos, no hablamos de “formas coloquiales aceptables”, sino de usos que conviene evitar.

vulgarismos frecuentes

La idea principal es sencilla:

Un vulgarismo puede ser frecuente, pero la frecuencia no lo convierte en correcto.

 

Infografía sobre qué es un vulgarismo y ejemplos frecuentes en español


Vulgarismo, coloquialismo, dialectalismo y barbarismo: diferencias necesarias

Para no confundir términos, conviene distinguir varios conceptos.

Vulgarismo

Es una forma incorrecta o impropia que debe evitarse.

Ejemplos:

  • haiga por haya;
  • dijistes por dijiste;
  • me se cayó por se me cayó;
  • contra más por cuanto más.

Coloquialismo

Un coloquialismo pertenece al registro informal, pero no tiene por qué ser incorrecto.

Por ejemplo:

  • currar;
  • molar;
  • pillar;
  • estar hecho polvo.

Estas expresiones pueden ser perfectamente válidas en una conversación informal, aunque no sean adecuadas en un examen, una solicitud formal o un trabajo académico.

La diferencia es importante: un coloquialismo depende del contexto; un vulgarismo debe corregirse.

Dialectalismo

Un dialectalismo es una forma propia de una zona geográfica. No todo rasgo regional es un vulgarismo.

Por ejemplo, hay formas andaluzas, canarias, americanas o rioplatenses que pertenecen a variedades legítimas del español. No deben confundirse automáticamente con incorrecciones.

Ahora bien, que algo se use en una zona no significa siempre que sea correcto en la lengua culta general. Hay que distinguir entre variación dialectal legítima y vulgarismo.

Barbarismo

El barbarismo es una incorrección lingüística que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios, según el Diccionario de la lengua española.

Ejemplos:

  • diabetis por diabetes;
  • dentrífico por dentífrico;
  • preveer por prever.

Muchos vulgarismos pueden ser también barbarismos, pero no son exactamente lo mismo.

Por qué se producen los vulgarismos

Los vulgarismos no aparecen de la nada. Suelen tener una explicación lingüística. Entenderla ayuda a corregirlos mejor.

1. Por analogía

La analogía consiste en aplicar una regla regular a una palabra que no la sigue.

Por ejemplo, como decimos:

  • canté;
  • salté;
  • miré;

algunos hablantes dicen:

  • andé.

Pero la forma correcta del pretérito de andar es anduve. La RAE indica que las formas con raíz anduv-anduve, anduviste, anduvo…— son las admitidas hoy en la norma culta.

Incorrecto:

  • Ayer andé mucho.

Correcto:

  • Ayer anduve mucho.

2. Por añadir sonidos

A veces se añade un sonido innecesario al principio de una palabra.

Ejemplos:

  • amoto por moto;
  • arradio por radio;
  • afoto por foto.

Estas formas son frecuentes en la lengua oral popular, pero deben evitarse en la lengua cuidada.

3. Por cambiar sonidos de lugar

Otras veces los sonidos se cambian de sitio.

Ejemplos:

  • cocreta por croqueta;
  • dentrífico por dentífrico;
  • Grabiel por Gabriel.

Este fenómeno se llama metátesis. Algunas de estas formas son muy conocidas precisamente porque resultan llamativas, pero no deben usarse como formas correctas.

4. Por confusión entre palabras parecidas

Un caso clásico es preveer.

La forma correcta es prever, no preveer. La confusión se produce por cruce con proveer. La RAE explica que prever se conjuga como ver: prevé, previó, previendo.

Incorrecto:

  • Hay que preveer los problemas.
  • Lo preveyó con tiempo.
  • Estamos preveyendo dificultades.

Correcto:

  • Hay que prever los problemas.
  • Lo previó con tiempo.
  • Estamos previendo dificultades.

5. Por transmisión oral

Muchas formas incorrectas se aprenden en el entorno familiar o social. Eso explica su presencia, pero no las convierte en correctas.

Por ejemplo:

  • semos por somos;
  • naide por nadie;
  • asín por así.

La lengua oral transmite hábitos, pero la educación lingüística debe ayudar a revisarlos.

Tipos de vulgarismos

Podemos clasificar los vulgarismos en tres grandes grupos:

  1. Vulgarismos léxicos.
  2. Vulgarismos fonéticos.
  3. Vulgarismos morfosintácticos.

Esta clasificación permite ordenar los ejemplos y entender mejor dónde está el error.

Tipos de vulgarismos: léxicos, fonéticos y morfosintácticos con ejemplos


1. Vulgarismos léxicos

Los vulgarismos léxicos afectan al vocabulario. Se producen cuando se usa una palabra inadecuada, se confunden términos parecidos o se emplea una forma impropia.

vulgarismos léxicos

En los numerales conviene distinguir entre ordinales y fraccionarios. La tabla académica de numerales recoge, por ejemplo, decimocuarto como ordinal correspondiente a 14.º y catorceavo como fraccionario correspondiente a 1/14.

Por eso:

Incorrecto:

  • Quedó en catorceavo lugar.

Correcto:

  • Quedó en decimocuarto lugar.

2. Vulgarismos fonéticos

Los vulgarismos fonéticos afectan a la pronunciación de la palabra. Muchas veces nacen en la lengua oral y después pasan a la escritura.

Ejemplos de vulgarismos fonéticos y sus formas correctas

Aquí conviene hacer una advertencia importante. Que una forma aparezca en el diccionario no significa que sea recomendable. La RAE explica que el diccionario recoge también voces marcadas como vulgares o desusadas, y que formas como almóndiga, asín, murciégalo o toballa deben evitarse en el español general actual.

El caso de almóndiga es especialmente útil para desmontar un mito muy extendido. La RAE ha explicado que no ha “aceptado” almóndiga como forma válida actual, sino que la recoge como variante antigua y vulgar; de hecho, desaconseja su uso en la lengua culta actual.

Por tanto:

Incorrecto:

  • Voy a hacer almóndigas.

Correcto:

  • Voy a hacer albóndigas.

3. Vulgarismos morfosintácticos

Los vulgarismos morfosintácticos afectan a la forma de las palabras, a la conjugación verbal, al orden de los pronombres o a la construcción de la frase.

Son especialmente importantes porque aparecen mucho en redacciones, exámenes y exposiciones orales.

Vulgarismos verbales

“Dijistes” o “dijiste”

Una de las formas incorrectas más frecuentes es añadir una -s a la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple.

Incorrecto:

  • dijistes;
  • vinistes;
  • fuistes;
  • comistes;
  • trajistes;
  • hicistes.

Correcto:

  • dijiste;
  • viniste;
  • fuiste;
  • comiste;
  • trajiste;
  • hiciste.

La RAE indica que no se consideran correctas las formas en -stes para la segunda persona del singular: debe decirse dijiste, no dijistes.

Ejemplos:

Incorrecto:

  • ¿Por qué no me lo dijistes?

Correcto:

  • ¿Por qué no me lo dijiste?

Incorrecto:

  • Ayer vinistes tarde.

Correcto:

  • Ayer viniste tarde.

“Haiga” o “haya”

La forma verbal correcta es haya, no haiga.

Incorrecto:

  • Espero que haiga sitio.
  • No creo que haiga clase.
  • Cuando haiga tiempo, lo hacemos.

Correcto:

  • Espero que haya sitio.
  • No creo que haya clase.
  • Cuando haya tiempo, lo hacemos.

La RAE señala que, como forma verbal, lo adecuado es usar haya; haiga solo existe como sustantivo coloquial, apenas usado hoy, referido a un automóvil grande y ostentoso.

“Andé” o “anduve”

El verbo andar es irregular en el pretérito.

Incorrecto:

  • Ayer andé mucho.
  • Ella andó por el centro toda la tarde.

Correcto:

  • Ayer anduve mucho.
  • Ella anduvo por el centro toda la tarde.

Como hemos visto, la RAE considera que las formas cultas son anduve, anduviste, anduvo, anduvimos, anduvisteis, anduvieron.

“Conducí” o “conduje”

También son incorrectas algunas regularizaciones de verbos irregulares.

Incorrecto:

  • Conducí toda la noche.
  • Traducí el texto.
  • Satisfació sus dudas.

Correcto:

  • Conduje toda la noche.
  • Traduje el texto.
  • Satisfizo sus dudas.

Vulgarismos con el verbo haber

“Hubieron problemas” o “hubo problemas”

Este es uno de los errores más extendidos.

Incorrecto:

  • Hubieron problemas.
  • Habían muchas personas.
  • Han habido quejas.

Correcto:

  • Hubo problemas.
  • Había muchas personas.
  • Ha habido quejas.

La explicación es que el verbo haber, cuando significa “existir” u “ocurrir”, es impersonal y debe ir en singular. La RAE señala que lo adecuado en la lengua culta es usarlo en tercera persona del singular: había muchas personas, ha habido quejas, hubo problemas.

“Habemos muchos” o “somos muchos”

Otro error frecuente es usar habemos con el sentido de somos o estamos.

Incorrecto:

  • Habemos muchos que pensamos igual.
  • Habemos pocos en clase.
  • Habemos tres esperando.

Correcto:

  • Somos muchos los que pensamos igual.
  • Somos pocos en clase.
  • Estamos tres esperando.

La RAE indica que se debe evitar habemos con ese valor; si el hablante se incluye, deben usarse, según el contexto, somos o estamos.

Vulgarismos con pronombres

Uno de los vulgarismos más frecuentes consiste en alterar el orden de los pronombres.

Incorrecto:

  • Me se cayó.
  • Te se olvidó.
  • Nos se perdió.
  • Me se ha roto.

Correcto:

  • Se me cayó.
  • Se te olvidó.
  • Se nos perdió.
  • Se me ha roto.
Aquí conviene ser tajante: me se cayó no es un coloquialismo aceptable, sino una construcción incorrecta que debe sustituirse por se me cayó.

Vulgarismos en comparaciones

“Contra más” o “cuanto más”

La forma correcta es cuanto más, no contra más.

Incorrecto:

  • Contra más estudio, más aprendo.
  • Contra más lo pienso, peor.
  • Contra más corras, más te cansarás.

Correcto:

  • Cuanto más estudio, más aprendo.
  • Cuanto más lo pienso, peor.
  • Cuanto más corras, más te cansarás.

La RAE considera incorrecta la fórmula contra más en lugar de cuanto más, así como variantes populares como cuantimás, contimás y contrimás.

“Más mejor” o “mejor”

La forma más mejor es incorrecta porque mejor ya expresa comparación.

Incorrecto:

  • Este libro es más mejor.
  • Lo hiciste más mejor que ayer.
  • Esta opción es más peor.

Correcto:

  • Este libro es mejor.
  • Lo hiciste mejor que ayer.
  • Esta opción es peor.

La RAE señala que más mejor no se considera correcto y que lo adecuado es decir simplemente mejor.

Vulgarismos y construcciones desaconsejadas con posesivos

“Detrás mío” o “detrás de mí”

En la lengua culta general se recomienda decir detrás de mí, no detrás mío.

Incorrecto o desaconsejado en la lengua culta general:

  • detrás mío;
  • delante tuya;
  • encima suya;
  • debajo nuestro.

Correcto o preferible:

  • detrás de mí;
  • delante de ti;
  • encima de él / encima de ella;
  • debajo de nosotros.

La RAE explica que, por su condición de adverbio, se desaconseja en el habla culta el uso de detrás con posesivos: detrás mío, detrás suya, etc.; en su lugar, se recomiendan formas como detrás de mí o detrás de él/ella.

Latinismos mal usados

Algunas incorrecciones no nacen de la lengua popular, sino del intento de hablar de manera más culta. También conviene incluirlas porque son errores muy frecuentes.

“A grosso modo” o “grosso modo”

La forma correcta es grosso modo.

Incorrecto:

  • A grosso modo, el trabajo está bien.

Correcto:

  • Grosso modo, el trabajo está bien.

La RAE indica que grosso modo significa “aproximadamente” o “a grandes rasgos” y que es incorrecto anteponer la preposición a.

“De motu propio” o “motu proprio”

La forma correcta es motu proprio.

Incorrecto:

  • Lo hizo de motu propio.
  • Lo dijo por motu propio.
  • Actuó motu propio.

Correcto:

  • Lo hizo motu proprio.
  • Lo dijo motu proprio.
  • Actuó motu proprio.

La RAE señala que debe respetarse la forma latina proprio y no sustituirla por el adjetivo español propio; también desaconseja formas como de motu proprio o por motu proprio.

latinismos frecuentes en español

Queísmo y dequeísmo

Aunque no siempre se clasifican como vulgarismos en sentido estricto, son incorrecciones muy frecuentes que conviene evitar.

Dequeísmo

El dequeísmo consiste en añadir indebidamente la preposición de delante de que.

Incorrecto:

  • Pienso de que tienes razón.
  • Creo de que vendrá mañana.
  • Me parece de que es tarde.

Correcto:

  • Pienso que tienes razón.
  • Creo que vendrá mañana.
  • Me parece que es tarde.

Queísmo

El queísmo consiste en eliminar indebidamente la preposición de cuando sí es necesaria.

Incorrecto:

  • Me acuerdo que viniste.
  • Estoy seguro que aprobará.
  • Me di cuenta que faltaba una página.

Correcto:

  • Me acuerdo de que viniste.
  • Estoy seguro de que aprobará.
  • Me di cuenta de que faltaba una página.

El Libro de estilo de la lengua española trata el queísmo, el dequeísmo y el deísmo como usos que deben evitarse cuando suponen una construcción indebida.

No todo lo popular es vulgarismo: cuidado con los falsos ejemplos

Un artículo sobre vulgarismos debe ser normativo, pero también preciso. No conviene llamar vulgarismo a cualquier forma que nos suene extraña.

El caso de “la calor”

En la lengua general culta se usa el calor. Sin embargo, la RAE reconoce que la calor está extendido en algunas zonas de España y América, y que para algunos hablantes puede expresar un matiz de calor extremo.

Además, el DLE recoge que calor se usa también como femenino en Andalucía y algunos lugares de América.

Por tanto, para un texto formal general, lo recomendable es:

  • el calor.

Pero no conviene presentar la calor del mismo modo que haiga o dijistes, porque ahí intervienen también factores dialectales.

Esta precisión es importante: corregir vulgarismos no significa confundirlos con toda variedad regional o popular.

100 ejemplos de vulgarismos y usos incorrectos frecuentes

A continuación tienes una lista amplia de formas que conviene evitar y su alternativa correcta o recomendable.

Forma incorrecta o desaconsejadaForma correcta o recomendable
HaigaHaya
AmotoMoto
ToballaToalla
AlmóndigaAlbóndiga
MondarinaMandarina
DiabetisDiabetes
AsínAsí
NaideNadie
PiorPeor
DentrarEntrar
TrujeTraje
VideVi
AndéAnduve
ConducíConduje
DijistesDijiste
FuistesFuiste
VinistesViniste
ComistesComiste
HicistesHiciste
TrajistesTrajiste
RompidoRoto
Imprimido (como participio irregular cuando corresponde)Impreso
Freído (cuando se prefiere la forma irregular en ciertos usos)Frito
SatisfacióSatisfizo
CabióCupo
Hubieron muchas personasHubo muchas personas
Habían tres alumnosHabía tres alumnos
Contra másCuanto más
Dequeísmo: Pienso de que...Pienso que...
Queísmo: Me di cuenta que...Me di cuenta de que...
Detrás míoDetrás de mí
Delante míoDelante de mí
Encima míoEncima de mí
Debajo míoDebajo de mí
Entre másCuanto más
Más mejorMejor
Más peorPeor
Muy muchísimoMuchísimo
La primer vezLa primera vez
El calor (cuando se usa incorrectamente en variedades donde corresponde otro registro)El calor (según la norma general)
La calor (en registro formal)El calor
El azúcar blancaEl azúcar blanco / El azúcar blanca (ambas válidas según el adjetivo)
Me se cayóSe me cayó
Lo dije de que...Lo dije, que... / Dije que...
Catorceavo (por ordinal)Decimocuarto
Onceavo (por ordinal)Undécimo
DocavoDuodécimo
TreintaitrésTreinta y tres
Veintiuno personasVeintiuna personas
Cualquiera personasCualesquiera personas
Este agua fríaEsta agua fría
El hacha afilada (si el adjetivo concuerda mal)El hacha afilada
AigaHaya
ArrempujarEmpujar
Arremangar (cuando se usa por otra forma no estándar)Remangar
ArradioRadio
EmprestarPrestar
Despertarse temprano de la camaLevantarse de la cama
MaldecirleMaldecirlo
Le dije a ellosLes dije
Les dije a élLe dije
Habemos muchosSomos muchos / Hay muchos
Hubieron habidoHubo
Haiga sidoHaya sido
Haiga hechoHaya hecho
Haiga venidoHaya venido
Haiga dichoHaya dicho
SemosSomos
Sus vaisOs vais
Vosotros se vaisVosotros os vais
Te se olvidóSe te olvidó
Lo más óptimoÓptimo
Más inferiorInferior
Más superiorSuperior
Más únicoÚnico
Muy fatalFatal
Subir arribaSubir
Bajar abajoBajar
Entrar dentroEntrar
Salir afueraSalir
Callarse la bocaCallarse
Volver a repetirRepetir
PreveerPrever
Desapercibido (por inadvertido)Inadvertido
InflingirInfligir
A grosso modo (mal pronunciado)Grosso modo
En base aSobre la base de / Basándose en
A nivel de (abuso)Según / En / Respecto a
A raíz de que (mal empleado)Porque / Debido a que
De gratisGratis
CuasiCasi
OtubreOctubre
GrabielGabriel
AgüeloAbuelo
GüenoBueno
JallarHallar
JuimosFuimos
JueraFuera
AnsinaAsí
MunchoMucho
PosPues
PaPara
ToTodo
NaNada

20 vulgarismos frecuentes en español y sus formas correctas.


Actividad 1. Corrige las oraciones

Corrige los vulgarismos o usos incorrectos de estas oraciones:

  1. No creo que haiga clase mañana.
  2. Dijistes que ibas a venir.
  3. Hubieron muchos problemas en la reunión.
  4. Me se ha olvidado el cuaderno.
  5. Contra más estudio, más dudas tengo.
  6. Este ejercicio es más mejor que el anterior.
  7. El niño estaba detrás mío.
  8. A grosso modo, el comentario está bien.
  9. Lo hizo de motu propio.
  10. Hay que preveer las consecuencias.
  11. Ayer andé por el centro.
  12. Compré cocretas para cenar.
  13. Habemos pocos en clase.
  14. Estoy seguro que aprobará.
  15. Quedó en catorceavo lugar.

Soluciones

  1. No creo que haya clase mañana.
  2. Dijiste que ibas a venir.
  3. Hubo muchos problemas en la reunión.
  4. Se me ha olvidado el cuaderno.
  5. Cuanto más estudio, más dudas tengo.
  6. Este ejercicio es mejor que el anterior.
  7. El niño estaba detrás de mí.
  8. Grosso modo, el comentario está bien.
  9. Lo hizo motu proprio.
  10. Hay que prever las consecuencias.
  11. Ayer anduve por el centro.
  12. Compré croquetas para cenar.
  13. Somos pocos en clase.
  14. Estoy seguro de que aprobará.
  15. Quedó en decimocuarto lugar.

Preguntas frecuentes sobre vulgarismos

¿Qué es un vulgarismo?

Un vulgarismo es una forma propia del habla popular que se considera incorrecta, impropia o poco recomendable en la lengua culta. Debe evitarse y sustituirse por la forma correcta.

¿Un vulgarismo es lo mismo que un coloquialismo?

No. Un coloquialismo es una expresión informal que puede ser válida en determinados contextos. Un vulgarismo, en cambio, es una incorrección que debe corregirse.

¿Es correcto decir “haiga”?

No como forma verbal. Lo correcto es haya. La RAE indica que haiga solo existe como sustantivo coloquial, hoy apenas usado, con otro significado.

¿Se dice “hubieron problemas” o “hubo problemas”?

Lo correcto es hubo problemas. Cuando el verbo haber significa “existir” u “ocurrir”, es impersonal y debe ir en singular.

¿Está bien decir “dijistes”?

No. Lo correcto es dijiste. La RAE señala que no se consideran correctas las formas en -stes para la segunda persona del singular.

¿La RAE acepta “almóndiga”?

No la acepta como forma recomendable actual. La recoge como variante antigua y vulgar, y desaconseja su uso en la lengua culta actual.

¿Es correcto decir “contra más”?

No. Lo correcto es cuanto más. También deben evitarse formas como contrimás, contimás y cuantimás.

¿Es correcto decir “más mejor”?

No. Lo correcto es simplemente mejor.

¿Se dice “detrás mío” o “detrás de mí”?

En la lengua culta general se recomienda detrás de mí. La RAE desaconseja construcciones como detrás mío o detrás suya en el habla culta.

Conclusión

Los vulgarismos no son simples maneras coloquiales de hablar. Son formas incorrectas, impropias o desaconsejadas que conviene evitar. Que se oigan mucho no significa que sean correctas; que aparezcan en la lengua oral no significa que deban pasar a la escritura; y que una persona los use no significa que debamos ridiculizarla.

La corrección lingüística no consiste en mirar a nadie por encima del hombro. Consiste en aprender a expresarnos mejor.

Por eso, ante un vulgarismo, la respuesta adecuada no es la burla, sino la corrección:

  • haigahaya;
  • dijistesdijiste;
  • me se cayóse me cayó;
  • hubieron problemashubo problemas;
  • contra máscuanto más;
  • cocretacroqueta.

Hablar y escribir bien no significa hablar de manera artificial. Significa conocer la forma correcta y usarla con naturalidad.

La lengua cambia, sí. Pero no todo cambio es automáticamente válido. Por eso necesitamos la norma: para orientarnos, para evitar errores y para mejorar nuestra expresión.

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