¿Cómo redacto un argumento?

cómo redacto un argumento


Una de las dificultades más habituales al escribir un texto argumentativo es creer que dar una opinión ya equivale a argumentar. No es así. Decir «creo que los jóvenes tienen muchos problemas» expresa una postura, pero todavía no explica por qué esa idea debería resultar convincente.

Un argumento necesita desarrollo. Debe partir de una idea clara, explicar la relación lógica que la sostiene y, cuando sea posible, concretarla mediante un ejemplo, un dato o una situación reconocible. Para conseguirlo de forma sencilla podemos utilizar el método ARE.

El método ARE

El método ARE organiza cada argumento en tres pasos:

A — Afirmación: presenta con claridad la idea que quieres defender.
R — Razonamiento: explica por qué esa afirmación es válida.
E — Ejemplificación: concreta el argumento mediante un caso, dato o situación que lo haga más convincente.

La idea es sencilla: afirmo, razono y ejemplifico.

Por ejemplo:

Los problemas de los jóvenes repercuten en el conjunto de la sociedad porque ellos forman parte de las familias y de la economía. Por ejemplo, cuando una persona joven no puede independizarse, dependerá económicamente del hogar familiar, no pagará impuestos ni generará consumo.

La primera parte presenta la idea; la segunda explica sus consecuencias; la última introduce una situación concreta que refuerza el argumento.

Tipos de argumentos

No todos los argumentos se construyen igual. El tipo de argumento depende principalmente del razonamiento que sostiene la idea, no del ejemplo final que añadamos.

1. Argumento de hecho

Se apoya en un hecho real y comprobable. Es el ejemplo anterior.

Los problemas de los jóvenes perjudican al conjunto de la sociedad porque forman parte de familias y de la economía. Por ejemplo, cuando una persona joven no puede independizarse, dependerá económicamente del hogar familiar, no pagará impuestos ni generará consumo.

2. Argumento de datos

Se apoya en cifras, porcentajes o resultados de estudios procedentes de fuentes fiables.

Los problemas juveniles condicionan las cifras de desempleo globales. Según los datos del INE, el paro juvenil continúa situándose por encima del paro general, lo que demuestra que las dificultades de acceso al empleo afectan de forma especial a este grupo de edad.

En este tipo de argumento es importante no inventar nunca los datos. Si se utiliza una cifra concreta, debe proceder de una fuente fiable.

3. Argumento de ejemplificación

Utiliza un caso concreto para demostrar o ilustrar una idea general.

Los problemas de los jóvenes también repercuten en quienes los rodean. En nuestro entorno vemos que hay jóvenes que no encuentran trabajo estable y deben seguir viviendo con sus padres. Esa situación condiciona también la economía y la organización de toda la familia.

4. Argumento de comparación

Relaciona dos situaciones para mostrar una semejanza o una diferencia significativa.

Los problemas de los jóvenes deben atenderse igual que los de otros grupos de edad. Del mismo modo que el envejecimiento de la población obliga a adaptar servicios y recursos, las dificultades juveniles requieren respuestas educativas, laborales y sociales.

5. Argumento de causa-efecto

Explica cómo una situación puede actuar como causa de determinadas consecuencias.

La dificultad de los jóvenes para acceder a una vivienda puede generar consecuencias sociales negativas. Si la emancipación se retrasa, también pueden retrasarse otros proyectos personales y familiares, lo que influye en la economía o en la reducción de las tasas de natalidad.

6. Argumento lógico

Parte de varias ideas relacionadas para alcanzar una conclusión razonada.

Los problemas de los jóvenes son problemas sociales porque ellos forman parte activa de la sociedad y sostendrán gran parte de su futuro económico y laboral. Por tanto, si una generación encuentra graves obstáculos para formarse, trabajar o independizarse, esas dificultades terminan afectando al conjunto.

Otro ejemplo: ¿debería limitarse el uso del móvil en clase?

Podemos aplicar el mismo método a otro tema.

El uso del móvil durante las clases puede dificultar la concentración. Si el alumno recibe notificaciones o cambia constantemente de una aplicación a otra, interrumpe la atención que necesita para seguir una explicación. Por ejemplo, consultar mensajes durante una actividad puede hacer que pierda instrucciones importantes y tarde más en terminarla.

En este caso, la afirmación es que el móvil puede dificultar la concentración; el razonamiento explica por qué; y la ejemplificación muestra una situación concreta.

Otro ejemplo, esta vez con comparación:

Limitar el móvil en clase no significa prohibir toda tecnología. Del mismo modo que se utiliza un ordenador cuando la actividad lo requiere, el teléfono puede emplearse con una finalidad educativa concreta, pero no mantenerse como una distracción permanente.

¿Cuánto debe ocupar un argumento?

En Bachillerato, un argumento no necesita ser excesivamente largo. Lo importante es que esté bien construido. Como referencia, un buen argumento puede ocupar unas cuatro o cinco líneas, siempre que incluya una idea clara, una explicación suficiente y, cuando sea necesario, un ejemplo o dato que la refuerce.

También conviene que cada argumento se desarrolle en un párrafo independiente. De este modo, el lector identifica mejor las distintas razones que sostienen la tesis.

Errores frecuentes

Un argumento pierde fuerza cuando se limita a repetir la tesis con otras palabras, cuando introduce ejemplos que no demuestran nada, cuando utiliza datos sin fuente o cuando acumula muchas ideas sin explicar la relación entre ellas.

También es frecuente confundir el tipo de argumento con el ejemplo final. Un argumento de causa-efecto puede incluir un ejemplo; uno lógico también. Eso no los convierte en argumentos de ejemplificación. Lo que determina su tipo es la forma en que se construye el razonamiento principal.

Una fórmula que funciona

Cuando no sepas cómo empezar, puedes pensar en esta secuencia:

Quiero defender que…
Esto es así porque…
Por ejemplo…

No es necesario escribir esas expresiones literalmente, pero sí seguir esa lógica.

Un texto argumentativo mejora mucho cuando cada párrafo responde a esa estructura. Porque argumentar no consiste solo en opinar: consiste en dar razones que permitan al lector entender y valorar nuestra postura. 

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