La narración: elementos, ejemplos y estructura. Textos narrativos

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En esta entrada hablamos de los textos narrativos. Narrar consiste en contar unos hechos, reales o imaginados, que les suceden a unos personajes en un periodo de tiempo y un espacio determinados.

Esta narración puede ser espontánea. Es decir, improvisada o no preparada. Es la que hacemos nosotros a diario o cuando un locutor deportivo va contando lo que sucede en un partido.



La narración puede estar organizada, es decir, alguien cuenta un texto que ha sido pensado previamente y, normalmente se ha escrito. Es lo que sucede con las historias de libros, series de televisión o películas.



En ocasiones, incluso puede darse una mezcla de narración organizada e improvisada. Un monólogo suele estar previamente escrito y previsto por el humorista. Sin embargo, sobre la marcha puede ir improvisando en función de la respuesta del público o de lo que se le vaya ocurriendo.




Elementos de la narración

Para realizar o analizar una narración hay que tener en cuenta los siguientes elementos:
  • El narrador: quien cuenta la historia. Hay diferentes clasificaciones, pudiendo ser:
    • Externo: cuenta los hechos en tercera persona porque no participa en la historia. 
    • Interno: cuenta los hechos en primera persona porque participa en la historia.
El narrador puede ser único o múltiple, omnisciente si conoce todo lo que ocurre y lo que sienten los personajes; equisciente si tiene conocimiento limitado y conoce los hechos a medida de lo que se produce.
  • La acción: los hechos que se cuentan.
    • En orden cronológico, desde el principio al final.
    • Narrar primero el final y a partir de ahí rememorar cómo se ha llegado hasta ahí.
    • Mediante saltos en el tiempo.
  • Los personajes: seres a los que les ocurren o participan en los hechos.
    • Principales. El principal es el protagonista y quien le plantea problemas es el antagonista.
    • Secundarios. Participan en menor grado en la acción.
  • El espacio: lugar donde ocurren los hechos. Puede ser un único lugar o múltiples lugares; real o imaginario; interior o exterior; cercano o lejano.
  • El tiempo: momento o momentos en los que suceden los hechos. Puede ser un tiempo actual, del pasado o del futuro.
  • El punto de vista: en quién pone el foco la narración.
  • El modo: es el tipo de discurso, pudiendo predominar el relato de acontecimientos o el relato de palabras.

 

Estructura de la narración

Las narraciones suelen tener tres partes:
  1. Planteamiento o introducción: donde se presenta a los personajes principales y tienen lugar las circunstancias en las que se inicia la historia.
  2. Nudo o desarrollo: se plantea el conflicto principal y la acción avanza con el fin de superarlo.
  3. Desenlace: solución al conflicto o problema planteado. 

Las narraciones pueden ser literarias, donde se cuentan hechos inventados. Entraríamos en los géneros narrativos.  También pueden ser no literarias, las cuales cuentan hechos reales y suelen aparecer en medios de comunicación  o cartas personales.

La narración literaria

Según Miriam Álvarez, la narración debe estar marcada por:

  • La verosimilitud: cualidad de que el relato resulte creíble.
  • El interés.
  • La capacidad de integración de diferentes modalidades textuales. Es decir, la posibilidad de incluir descripción, diálogo, narración, exposición y argumentación en un mismo texto.
  • La relación entre la historia y el discurso. Hay muchas formas de contar una misma historia, de la selección del discurso por parte del autor dependerá el éxito de la narración.
  • La ordenación de los materiales: relacionado con el discurso, los hechos se pueden ordenar de diferentes formas, siendo necesario mantener un principio de sucesión, núcleos de interés junto al uso del episodio como secuencia.

 

El lenguaje en la narración

En la narración son fundamentales las palabras que indican acción, es decir, los verbos, junto con indicadores temporales:

Las formas verbales más habituales son:
  • Pretérito perfecto simple. Para situar en el pasado hechos que han ocurrido una vez. El ladrón apuntó al tendero.
  • Pretérito imperfecto de indicativo. Sitúa en el pasado una acción que se repite. El tendero estaba tras el mostrador como cada mañana.
  • El presente, que expresa acción cuando no es necesario indicar el tiempo: El tendero atiende a una amplia clientela. 
En cuanto al uso de indicadores temporales, es habitual el uso de adverbios y locuciones adverbiales (ahora, después, por último, dentro de un rato) y de complementos circunstanciales de tiempo (durante la mañana, en aquel momento).